Inteligencia contra 63 puntos: Bird
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Tiene esa eterna obsesión celtic por el triunfo a toda costa. Pero Larry Joe Bird une la rareza de una inteligencia suprema al aún más raro deseo de apartar esa inteligencia del foco de la curiosidad. De ahí el apodo: The Hick of French Lick. El "Paleto" de French Lick, Indiana, su pueblo, cerca de las raíces de la cuna del baloncesto. Indiana: el Estado de los Pacers de Bird, el estado Hoosier. Vea quien lo desee la brillante película de David Anspaugh y Gene Hackman sobre cierta epopeya del instituto Hickory High: Hoosiers (1986). Así se conoce en EE UU a los de Indiana. Es largo de explicar, pero en la Indiana del hoosier Bird, el baloncesto es una religión fundamentalista de la que Larry fue el mejor de los profetas en el Boston de Red Auerbach. Los anillos de 1980, 84 y 86, los de Larry, fueron los últimos que hasta ahora ha tocado Boston. Ya no existe el Boston Garden y Auerbach se extingue: pero queda el sabor de la gloria.
Esa inteligencia ganadora ha llevado a Larry a la conclusión de que ya está bueno lo bueno con Ron Artest en Indiana Pacers. Artest es un ganador intenso, pero ha hecho pasar al manager Bird doce meses en el infierno. Larry es la inteligencia que el 20-4-1986 salvó a los Celtics en el Garden, ante el torbellino aéreo de Michael Jordan: 63 puntos, récord de playoff. A Jordan no le gusta recordar ese día. A Larry, sí:"Todo lo que sé es que ganamos aquel partido". Jugaba, viaja y vive para ganar. Para Larry Joe Bird, de French Lick, Indiana, eso es lo único que cuenta.




