Entre todos la mataron y ella sola...
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Cuando David Richards tomó las riendas del Mundial de rallys la contienda contaba con siete marcas, cada una de ellas con tres o cuatro pilotos oficiales. Es decir, había más de una veintena de volantes entre todos los equipos. El próximo año sólo habrá cuatro y el culpable es él, el aspirante a Bernie Ecclestone que, como ha quedado sobradamente demostrado, no le llega a la altura del betún a su homólogo de la Fórmula 1. El fracaso es doble, ya que ha perdido una marca que a su vez era la otra firma nipona, el rival natural del que es su equipo.
Y es que el punto de partida ya es muy malo, ya que casi nadie entiende que el propietario de los derechos del campeonato lo sea a su vez de uno de los equipos, Subaru. Las otras marcas andan siempre asqueadas por ello. Pero además ha cambiado los rallys de disputarse en días laborables, con lo que acaparaban mayor atención de los medios, al fin de semana, por lo que han pasado a segundo plano al coincidir con el resto de deportes y ha aumentado el calendario de diez a dieciséis pruebas, con lo que los costes casi se han duplicado. Y así se ha llegado a esta situación en la que entre todos la mataron... y ella sola se murió.




