Lendoiro se reinventa (y van tres)
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Arsenio, Jabo y Caparrós la Santísima Trinidad futbolística de Lendoiro. Después del frenesí de la época más dorada del Deportivo, la protagonizada por Javier Irureta y su pujante plantilla de clase media, el de Corcubión ha entregado los aperos de labranza a un jornalero del banquillo como Joaquín Caparrós. Un currante que siembra pensando en recoger a medio plazo. Un tipo que desconfía de la inmediatez cuyo primer mandamiento reza: "El éxito sólo antecede al trabajo en el diccionario".
Lendoiro estudiaba vigilante desde la Torre de Hércules las buenas hechuras de ese Sevilla que Caparrós reanimó con la inestimable ayuda del buen tino de Monchi y las ganas de un puñado de chavales como únicos mimbres. Lendoiro sueña que habrá un día en el que podrá recoger las perlas de esa cantera que cultiva con mimo Caparrós desde septiembre. El buen tino en los fichajes corre de su cuenta. Imagina a un Sergio Ramos de Fisterra con el brazalete escoltando al próximo Bebetiño que se saque de la chistera. A Coruña respira ilusión en estos duros días del invierno gallego. Y es porque Lendoiro lo ha vuelto a hacer. Se ha reinventado... y ya van tres.



