El temor real a un descenso

Hay una cosa que a Manuel Ruiz de Lopera le pone los pelos de punta. Que el Betis descienda a Segunda. Puede perdonar una temporada mediocre, ser eliminados en Europa y, con mucho esfuerzo, una derrota ante el Sevilla. Pero la Categoría de Plata le espanta. Sabe lo que cuesta salir de ella y en 2000, con un equipo y un entrenador, Griguol, construido a golpe de talonario, se fue al hoyo. Tras el retorno a Primera, su discurso siempre era de "llegar a los 43 puntos". Una forma de jurarse a sí mismo que jamás volvería a vivir un añito en el infierno.
Noticias relacionadas
Pero en la campaña pasada se encontró con una inesperada sorpresa. El Betis, con Serra Ferrer, su técnico talismán, hizo una temporada histórica. Ganó la Copa, y se clasificó para la Champions, por delante del eterno rival en el año de su Centenario. Fue el éxtasis. Pero a la hora de hacer fichajes, el técnico se encontró con que ya no había el dinero de antaño. Pidió a Cicinho, a Regueiro, a Baiano o a Martins. Vinieron Juanlu y Xisco.
Hace sólo dos años, Lopera rechazó una oferta de seis millones de euros del Barcelona por Benjam hace tres otra del Atlético de cinco millones y Colsa por Varela; en Navidad, una de 35 del Chelsea por Joaquín. Hoy no hay pasta. Hay lesiones. Por Aduriz le han solicitado cuatro millones, por Sobis, ocho; por Deivid, lo mismo. Hace 28 años el EuroBetis campeón descendió. Lopera sufre. Lo pasa mal, pero no se va a marchar aunque en el fondo 15 años desgastan. Y mucho. ¡País!



