Clemente se ha quedado sin gracia

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El problema de Javier Clemente es que ya no hace gracia a casi nadie. Su aparición supuso un aire fresco en el fútbol español. Fueron los tiempos gloriosos del Athletic, de la gabarra y los leones encaramados en lo más alto. Pero de eso hace mucho. Ahora la situación es diferente, tanto para él como para su club. Clemente no es ya ese técnico joven, con aires diferentes. Recuerdo que en su etapa en el Atlético los compañeros se frotaban las manos cada vez que había rueda de prensa. Lástima que nuestro admirado Cobo ya no esté con nosotros para recordarlo. Clemente se quejaba de los árbitros, de si le habían seleccionado a uno, dos o tres jugadores con España... Si los periodistas no le preguntaban por alguna cuestión, él se encargaba de recordar este o aquel tema. Y las grabadoras, que se habían apagado, de nuevo a funcionar. No dejaba títere con cabeza.
Me imagino si el petardo hubiera caído en el área bilbaína y el Athletic hubiese encajado ese gol. Hubiésemos visto al Clemente de siempre... pero ya sin gracia, porque los años van quitado a las personas cierto grado de naturalidad. He acudido varias veces a San Mamés y allí vi ganar, perder y empatar al Atlético. Vi malas maneras de Simeone y exhibiciones de Futre. Y aplausos y silbidos para los madrileños. Pero no creo que a gran parte de esa grada le hiciera gracia lo del petardo, a pesar de la sorna de Clemente, que lo mejor que genera es indiferencia. Antiviolencia debería tomar nota de actitudes como la suya.



