Heridos, pero muy vivos
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Barcelona, ayer, y Akasvayu, el sábado, se pegaron sendos batacazos. Al Barcelona le metieron 115 puntos en el Palau; el Akasvayu perdió por 16 en casa del colista. Buenos resultados que crean expectativas e hieren el orgullo de los líderes, pero sus objetivos siguen intactos. El primero, el más inmediato, es jugar la Copa; tanto Barcelona como Akasvayu tienen los deberes hechos. En la Copa entran históricamente los equipos hasta con siete derrotas y Barcelona y Akasvayu no van a perder seis de los siete partidos que restan para concluir la primera vuelta, que es la que marca el corte copero. El problema para la Copa lo tiene el Madrid, pese a ganar ayer en Sevilla. Su margen de derrotas ya es escaso. Y el domingo le llega el Barcelona.
El Barcelona, conociendo a Ivanovic, va a llegar hecho una fiera. Una complicación para el Madrid, cuyo calendario de aquí al término de la primera vuelta ya presenta dificultades añadidas. Los partidos contra el Pamesa y el Joventut aparecen como decisivos. No sólo para el Madrid, sino también para sus rivales porque éstos también aspiran a la Copa. Como el Fuenlabrada. Tampoco puede confiarse el Madrid en jugar la Copa como equipo organizador, porque si no se clasifica directamente entre los ocho primeros quien se le puede echar encima es el Estudiantes, ya recuperado. Si esto sucediera y ninguno de los dos equipos madrileños acabase en el top-8, la Copa la jugaría como organizador quien estuviera delante del otro.




