El dueño de la llave del gimnasio
Noticias relacionadas
Llegó puntual a la comida. El chef se acercó a la mesa para entregarle la carta y, ante su sorpresa, Pedro le entregó un paquete meticulosamente pesado. Era arroz integral. "Me lo pueden preparar. No me gusta saltarme la dieta". Aquel día perdonó una cazuela de arroz con lubrigante que quitaba el sentío para degustar su arroz integral. Así es Munitis. El hombre al que más pereza da entrevistar, y no porque sea una persona reservada, que lo es, sino porque cuando acaba el entrenamiento, Pedro acude al gimnasio para regalarse una sesión de pesas y musculación que no baja de dos horas. Eso te obliga a esperar hasta las tres de la tarde para hablar con él, cuando habitualmente a la una ya está todo el pescao vendido en la Ciudad Deportiva de Abegondo.
Se dice en A Coruña en broma que Munitis es el dueño de las llaves del gimnasio. Y no va muy descaminado, porque Pedro se ha comprado una casa al lado de Abegondo para ejercitarse cuando lo crea oportuno. Algo normal, si exceptuamos que Abegondo es un pequeño concello que está a ¡25 kilómetros de A Coruña! Lejos de las comodidades de la urbe. Munitis, a quien Chus del Río nacionalizó rumano en 'El tercer tiempo' cuando goleaba en el Badajoz de Lotina, ha vuelto a sentirse futbolista, disfruta ejerciendo de padre y, como dijo el día de su presentación, ya no echa de menos la lluvia de su querido Santander. Así es Pedro. Un ejemplo del triunfo del tesón.



