Descubridor de grandes talentos
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Su frase "de Londres sólo conozco mi casa, el campo de entrenamiento y el estadio de Highbury" define bien a Wenger. Llegó al Arsenal como un desconocido del Nagoya japonés para convertirse en un grande y transmitir el fútbol que siempre quiso: ritmo medio, sin nueve definido, con juego de bandas y repliegue para que los centrocampistas salgan con espacios. Supo elegir y por eso firmó a Ljunberg, Reyes y, por supuesto, Cesc. Arriesgó fuerte con él o Toure y logró un Arsenal de presente y futuro sin gastar mucho. Ganó todo salvo la Copa de Europa.
Construyó el Arsenal del récord, que estuvo una Liga y media sin perder. Pidió a Vieira para convertirle en un gran mediocentro. Se hizo con Anelka, un juvenil del PSG al que hizo estrella y figura. Recuperó al mejor Henry, a Pires y logró que Lauren se consagrase como gran lateral. No siempre acierta, como con Cygan o Flamini, pero su Arsenal ha sido referencia en peinar el mercado. Un día mandó repetir un partido que su equipo había ganado por no apelar al juego limpio y marcar cuando el rival había cedido un balón. Disputas con Mourinho aparte, también por esas cosas Wenger se ha ganado al público.




