El niño que quiso ser Mr. Látigo
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Cuando naces en una casa dividida entre béticos y sevillistas, hay nombres que te producen (además de respeto) cierta jindama. Yo caí del lado verdolaga, como mi padre y tres de mis tíos, mientras que los otros cuatro cayeron del lado palangana. Y durante los piques futboleros, con cervecita por medio, muchas veces escuché hablar de Juanito Arza, El Gordo Campanal, Los Stukas, Lora... Y de Max Merkel, bautizado por la sevillanía blanca como Mr. Látigo por sus métodos de entrenamiento. Una leyenda del sevillismo setentero que llevó a los del Pizjuán a vivir días de gloria. El referente de Joaquín Caparrós.
De Merkel se cuentan muchas leyendas. El alemán llevó al Sevilla a la UEFA, en la que cayó tras una encerrona (dicen ellos) en el estadio turco de Atarturk, donde fueron agredidos Lora y Eloy. Con Mr. Látigo el Sevilla fue tercero en Liga ganando incluso en el Bernabéu (2-3). Y sólo tenía un equipo apañadito. Merkel abandonó el Sevilla tras enfrentarse a la directiva. Hoy Caparrós, aquel niño que quería ser Míster Látigo, regresa a su Pizjuán como un ídolo. Justo como Mr. Látigo.



