¿Para qué sirve el Málaga B?

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Cuando un entrenador no apuesta por jugadores de los equipos inferiores es: porque confía ciegamente en su bloque y no ve motivos para cambiar, o porque no se fía de la gente joven que viene de atrás. En el Málaga, Joaquín Peiró y Juande Ramos fueron dos ejemplos de técnicos que dieron poca bola a las nuevas generaciones. Entre los dos, apenas Josemi. La sorpresa es comprobar que con Antonio Tapia las cosas apenas han cambiado si bien, de su etapa en el Málaga B vemos con cierta asiduidad a César Navas, Juan Rodríguez y Nacho. Pare usted de contar.
De todas formas, este aparente conservadurismo no es achacable a que don Antonio esté 'acongojado'. Si nos fijamos, vemos que en momentos determinados, Jesús Gámez, Usero o Jorge Pina han tenido protagonismo, ora en entrenamientos, ora disfrutando de minutos. Contra el Getafe jugó Gerardo en una posición donde la última vez que jugó, hace cinco años, se estrelló. Se podía haber puesto a un chaval de la cantera, pero, ¿a quién? No es tan fácil. Los desequilibrios de la primera plantilla los paga la segunda, con lo cual llegamos a una conclusión. El Málaga B es el segundo equipo de la ciudad, pero no es nodriza. Muy preocupante. ¡País!



