Un culpable, cientos impunes
Noticias relacionadas
No ha sido el mundo contra Heras; tampoco el ciclista ha sufrido un juicio sumarísimo ni mucho menos irregular. Heras ha dado positivo y punto. Como algunos otros deportistas. Si acaso su proceso se ha vivido con una diferencia respecto a otros: la transparencia con que se ha desarrollado el contraanálisis, pues el propio abogado de Heras se encargaba de ir contando cada paso que se daba en el laboratorio. Eso nos ha permitido ir conociendo la complejidad para que en la famosa tirita de papel aparezca la EPO. Hemos comprobado que su detección presenta aún grandes dificultades. Aún estando ahí se tiene que mostrar de manera nítida y no siempre se consigue. El análisis resulta, además, laborioso y caro.
Esta constancia nos deja también una preocupación: si un análisis de EPO es tan complejo, laborioso, caro, dificultoso, largo y, además, sólo cinco laboratorios de todo el mundo están capacitados para detectar la ya famosa proteína, la relación positivos detectados/deportistas que la utilizan debe ser ínfima. Entre que no todos pasan controles de EPO y que el deportista se beneficia de un sistema garante (un lector me reprendió ayer por haber utilizado anteriormente el término garantista), por cada culpable deben de ser cientos los impunes. Ahí está el caso Manzano: confeso de doping, más de cincuenta controles pasados y ningún positivo. ¿Cómo es posible esto? Teniendo a los druidas al lado, que para eso cobran millonadas.




