La gimnasia es un milagro
Que tengamos gimnastas capaces de competir en unos Mundiales con posibilidades de alcanzar el podio me parece uno de los milagros de nuestro deporte. Para empezar, ser campeón en gimnasia debe de ser de las cosas más complicadas que hay en esta vida. Primero hay que ser capaz de hacer ejercicios dificilísimos; luego hay que realizarlos de manera perfecta; por último, ningún rival ha de mejorarlos. Segunda cuestión: ¿cuántos niños quieren ser gimnastas en España? Pregunté que si unos mil y se echaron a reir. Mil pueden ser los que hacen volteretas y cabriolas, pero con nivel y condiciones para presentarse a unos simples campeonatos de España no hay ni cien, me dijeron. ¿De dónde Pues de una veintena de chavales que, en concentración permanente, han decidido entregarse a la gimnasia. Dos horas de entrenamiento por la mañana y tres por la tarde, construyendo ejercicios para buscar la máxima puntuaci entre medias, cuatro horas de clase. Para estudiar carreras o terminar el bachillerato en las instalaciones del CSD con un horario adaptado a sus exigencias deportivas. Los gimnastas sólo tienen libre los jueves y los domingos por la tarde. A cambio, la gloria o la decepción. ¿Dinero? Nunca más de 80.000 euros siendo campeón olímpico o mundial y sólo por un año. Al siguiente hay que reeditar los méritos para volver a ganar tanto. Lo dicho: un milagro que tengamos gimnastas, y además de los buenos.




