Yo digo Juan Mora

Premio a la tolerancia cero

Juan Mora
Importado de Hercules
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Madrid organizará el próximo año la III Conferencia Mundial Antidopaje. No se trata de una conferencia rutinaria ni baladí. Desde 1999 se celebra cada cuatro años y en ella se fijan las bases para luchar eficazmente contra el doping con la colaboración gubernamental, una vez demostrada la incapacidad del deporte para combatir su principal lacra. Que España vaya a ser sede de esta III Conferencia no es hecho casual. La decisión cabe interpretarla como un reconocimiento de la Agencia Mundial Antidopaje al esfuerzo que aquí se realiza, con Lissavetzky a la cabeza, para cercar a los tramposos. De ser un país considerado como paraíso del doping hemos pasado a alinearnos en el sector duro de los gobiernos que aplican la tolerancia cero.

En ello ha influido la inminente puesta en marcha del Plan Nacional Antidopaje, que supone la reforma del Código Penal al considerar delito al doping. Cualquier positivo dejará entonces de ser una broma, porque se pondrá entonces en marcha una investigación que podrá acabar con los instigadores del doping en la cárcel. Ya no valdrá decir, como Heras, Amaia Piedra, Santi Pérez, Giovanella o Gurpegui, que el doping ha entrado en sus cuerpos como si del Espíritu Santo se tratase. Sí, podrán acudir a la justicia ordinaria que quieran, pero antes tendrán que responder ante el fiscal quién, cómo, cuándo, dónde y por qué. Eso, la verdad, impone; a partir de ahora habrá quien se lo piense dos veces antes de poner su brazo. Ya es bastante.

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