La leyenda del 'manque pierda'

Noticias relacionadas
Dicen los béticos de rancio abolengo que la leyenda del 'manque pierda' se forjó durante las siete interminables temporadas en las cuales, el Betis se arrastró en Tercera. En dichos años, el beticismo se unió para que su sentimiento verdiblanco jamás desapareciera. Cuentan nuestros ancestros que el Sevilla trató de impedir al Betis salir de aquel pozo cediendo futbolistas de manera temporal a sus rivales. En aquellos tiempos, la reglamentación permitía las cesiones sólo para un partido. Hoy se exigen un mínimo de seis meses en el club destinatario. Los libros de historia recogen que en el decisivo partido contra el Algeciras, que supuso ascender a Segunda en 1954, el conjunto gaditano iba reforzado hasta las orejas con jugadores procedentes de Nervión para alargar su alirón. Ya ven que lo de las rivalidades no es un fenómeno de nuestros días. Viene de lejos.
Cuentan también que el mosqueo del Betis por estas maniobras sevillistas era tal que pidió a la Federación Española de Fútbol no jugar en el grupo andaluz y poder hacerlo con los equipos de Madrid y La Mancha. La verdad es que echando un vistazo a aquella Tercera División, me imagino lo que tuvieron que sufrir nuestros ancestros cuando tenían que tragarse partidos del Larache, España de Tánger, Sevillana o Atlético Malagueño. Tiempos duros en los que el Betis, para generar recursos, ideó un sistema que con el paso de los años ha sido copiado por muchos equipos: las rifas. Lo curioso es lo que se rifaba: dormitorios, carros y mulas. Como lo leen. Se puede decir que mucho de lo que hoy es este Betis, en Europa y Campeón de Copa, es porque entre 1947 y 1954 los béticos del universo no dejaron que se marchitase uno de los equipos más carismáticos de España. ¡País!



