Yo digo Alejandro Delmás

El niño ataca la ciudad Terrible

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

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Como van ya las cosas en la Ciudad Terrible de Shanghai, sin los malvados Hewitt y Roddick, a Rafa Nadal le está quedando una ocasión ideal para coronarse como Gran Maestro. Tan ideal, que otro maestro, Steven Spielberg tendría aquí un argumento tan de película como El Imperio del Sol, la alucinante historia autobiográfica de James G. Ballard, el niño inglés de Shanghai cautivo por los japoneses en un campo de concentración. Spielberg rodó aquella historia en la luz blanca de las marismas gaditanas de La Algaida y Trebujena. Él decía que era lo más parecido que había visto a Shanghai, donde los chinos, claro, impidieron el rodaje. Cuando aquel episodio de Spielberg, en 1987, Nadal era un sol naciente de un añito. Y aquí asoma la ocasión de otro argumento explosivo para Spielberg: el niño-cañón, el niño terrible que más partidos ha jugado y ganado en el mundo en 2005, asalta el templo supremo del tenis.

Una generación se tambalea ante el ataque del niño terrible: Agassi se prepara para el adiós. Hewitt no va porque (quién lo diría...) ha escogido la paternidad responsable. Roddick se ha quedado sin guardaespaldas desde que rompió con Brad Gilbert. Federer lleva 40 días sin jugar competición oficial. Tras lo de Madrid, la superioridad moral de Nadal sobre Ljubicic y sobre alguno más, se ve inmensa: y Nadal lo sabe. Y el maestro Spielberg, se pone a rodar la masacre olímpica de 1972 en Múnich, justo cuando el Niño Terrible asalta el trono en la Ciudad Terrible.

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