Makinavaja, el penúltimo 'choriso'
En un mundo en el que no queda ética sólo nos queda la estética", cantó Suburbano en Makinavaja, el último 'choriso'. Cuando compusieron esta letra se quedaron cortos. No sabían que en el futuro se iba a disputar esta eliminatoria entre Uruguay y Australia. Un partido que es un compendio magistral de tretas y picardía. Un Lazarillo de Tormes del siglo XXI. Pobrecitos los australianos, la que se les viene encima. No aceptaron adelantar un día la fecha para no darle comodidades al rival. Y a partir de ahí comenzó la vendetta. Los uruguayos han puesto el partido de ida a la misma hora en que salía el avión de regreso a Sydney del rival. Y la última, han presionado a la FIFA hasta conseguir que cambie el árbitro belga designado para la vuelta, De Bleeckere, por uno que habla su idioma, el español Medina Cantalejo. Las 60.000 entradas, a precios populares de entre 2 y 6 euros, están ya agotadas. Y además la Federación Uruguaya, a través de su web, avisa que también permitirá la entrada libre de niños menores de cinco años... para que se sienta la viveza criolla. Este quilombo sólo es comparable al que se vive en París, donde por las revueltas peligra el amistoso Francia-Alemania del sábado.




