Valverde: creando al campeón
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Cuando uno se sube a una bicicleta de carreras adopta de inmediato una posición aerodinámica. El manillar en caída y la elevación del sillín provoca una postura que reduce la resistencia al aire del cuerpo y, por tanto, permite un mayor avance con respecto a otras bicicletas. Por eso se llama de carreras. Y es que en el ciclismo de competición la resistencia al aire es el mayor enemigo del ciclista... después de los puertos. Un enemigo invisible, que no se deja notar a pequeñas velocidades pero que a partir de los 30 kilómetros por hora sus consecuencias son terribles. Para darnos una idea: el corredor que tira del pelotón consume un 35% más de energía que los que van en medio; éstos, protegidos, no tienen que vencer apenas resistencia.
En las carreras contrarreloj no hay protección que valga. El ciclista está solo frente a las dos fuerzas que le dificultan el avance en el llano: la fricción de las ruedas sobre el asfalto y la resistencia al aire. Como ésta llega a suponer a altas velocidades el 85% de la resistencia total, la mejora de la posición aerodinámica es fundamental. Con una posición idónea se reduce el 30% de la resistencia con respecto a la posición vertical. A mejor posición, menos gasto de energía y mayor velocidad. Hasta el deporte más elemental está hoy en día lleno de estudios y de fórmulas. Ahora hay que aplicárselas a los grandes ciclistas para que puedan ser campeones. Pues en ello está el Illes Balears con Valverde. El resultado lo veremos en el Tour 06.




