Los peores minutos de Mourinho
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Mourinho se fue del banquillo a cinco minutos del descanso. Lo había hecho (ante el Bolton), pero esta vez no era para preparar la pizarra, sino por el disgusto. Y para advertir a los suyos que lo visto era inaceptable. De camino, le dijo a un vigilante del Betis, "son los peores 45 minutos desde que llegué al Chelsea". Fueron sus decisiones en el once titular las que dieron el mensaje equivocado: Drogba no gusta a todos, pero es la mejor referencia en ataque; Wright-Phillips es eléctrico y, enchufado, lleva una velocidad más.
Salieron en la segunda parte, pero el equipo ya había perdido media parte y el ritmo. Mourinho erró en la apreciación del estado real de un Betis herido que apeló al espíritu del Álamo: caían tejanos y surgían nuevos héroes. Se acusa al Chelsea de jugar con mentalidad de club pequeño: no gana un partido de Champions fuera desde hace un año. ¿Y Lampard? Nadie le preparó para Rivera ni para Dani. ¡Qué es eso de revolcarse con cualquier excusa, pedir penaltis, insultar a Makelele! Eso se llama ser Lazarillo. Cuando eres menos rápido, menos fuerte, menos alto, es a lo que tienes que recurrir. Dile a Mourinho que te cuente sobre el Oporto y verás que no es cosa nueva.




