Caparrós es el Shankly de Utrera
Noticias relacionadas
Bill Shankly afirmó en una ocasión que el fútbol "no es una cuestión de vida o muerte, es mucho más que eso". Joaquín Caparrós lo comparte y lo predica con el ejemplo como lo demuestra la anécdota que nos contó el otro día: "Cuando fui seleccionador cadete de Castilla La Mancha, tuve que eliminar a dos futbolistas de una lista. Hubo una preselección y tomé la determinación de no convocar a mi hijo, con lo que eso conllevó con mi ex mujer. No veas, a partir de ahí empezó a ponerme cruces". Aquel día se perdió un matrimonio, pero se ganó un ingeniero. Caparrós, el Shankly de Utrera, es lo que se dice un fatiga, un agonía del fútbol. Pero lo que de verdad le obsesiona es ganar. Ha contagiado al vestuario su entusiasmo con la receta del palo y la zanahoria. Sale con ellos de copas, pero nunca perdona el entrenamiento matinal del domingo a los descartados.
En el vestuario de Abegondo ha colocado carteles para motivar a los suyos a la hora de trabajar. Hay uno que dice: "No os quedéis con los éxitos logrados. Vayamos a más cada día". Para él no existe el pasado. Una prueba de ello. Hace dos jornadas el Depor arrancó un milagroso empate con el Barcelona en un partido que acabó a las doce de la noche. A las 10:30 ya estaban entrenando de nuevo y, pese a la euforia, Caparrós fue agrio en el análisis de la victoriosa igualada: "Moriré con mi patrón de juego. Quiero gente que se deje la vida en el campo". No es un farol. Lo dice alguien que ya se dejó el matrimonio en uno...



