El espíritu campeón de aquel 1999

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Siempre se recuerda a los jugadores por la generación a la que pertenecieron. 'La Quinta del Buitre' (Michel, Sanchís, Martín Vázquez, Butagueño y Pardeza) o la delantera 'stuka' del Sevilla (López, Pepillo, Berrocal, Raimundo y Campanal). En otros casos, echamos mano a referentes: el Málaga de Viberti (y recordamos a Macías, Migueli, Monreal, Conejo y Deusto), al Betis del 77 (rememoramos a Cardeñosa, López, Alabanda) o al Barça de Cruyff (y los más viejos del lugar te recitan de memoria los nombres de Sotil, Asensi o Neeskens). A Pablo Couñago le encuadramos en la 'generación de 1999': la de Aranzubia, Casillas, Xavi, Gabri, Orbaiz, Varela y compañía, todos ellos consagrados. ¿Qué había sido de Pablo? ¿Se quedó en el camino?
Mucha gente pensaba que estaba 'perdido para el fútbol' como si se tratase de un Wally cualquiera. Pero no. Pablo Couñago estaba en el exigente fútbol inglés. Una buena apuesta deportiva y económica que ha dado como resultado que el Málaga haya repatriado (que no rescatado, quede claro) a un Pablo mucho más rodado, más maduro, más británico (elemental) y por ende, más europeo. A pesar de que no comenzó como titular, se veía que caía bien a la afición, (sabe captar al vuelo las cualidades humanas de un futbolista). Pablo ha sabido esperar y cuando Antonio Tapia le dio su oportunidad, la ha sabido aprovechar. A base de goles, de jugar, de hacer jugar y de ser ante todo un futbolista honesto. Se ha ganado al personal. ¡País!



