Lo inevitable: ¿Caparrós o Irureta?
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En el vestuario del Deportivo se ha abierto un debate inevitable: Guapos o listos, carne o pescado, menottismo o bilardismo, Irureta o Caparrós... Pese a estar sonados por los golpes de Etoo y Ronaldinho, los pupilos del de Utrera no tiraron la toalla y se rescató un punto. Es el nuevo espíritu. El empate ante el Barcelona provocó una resaca dulce en A Coruña. Sin embargo, la euforia no nubló la vista al técnico, que el domingo arengó a la plantilla en el entrenamiento matinal advirtiendo que piensa morir defendiendo sus ideas futbolísticas.
Su postura es tan respetable como coherente, pero hipotecarse con un fútbol aguerrido se antoja arriesgado con un equipo y una afición acostumbrada al jamón. Es cierto que el Depor ha perdido poder combinativo tras la marcha de Djalminha, Naybet, Fran o Mauro Silva. Pero también lo es que esta plantilla no ha sido diseñada para el cuerpo a cuerpo. No son Diego Tristán y Valerón jugadores con los que asfixiar a una zaga rival. Y Caparrós lo sabe. La solución parece encontrarse en la tercera vía. Equidistante de las posiciones vitales de Caparrós e Irureta. Dos filosofías. Dos polos.



