Entre la obligación y el fracaso
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Las primeras rondas eliminatorias de la Copa del Rey son una mezcla de ilusión y drama, de felicidad o de ridículo y ambas sensaciones están en opuesta consonancia con el nivel deportivo de los contendientes y en clara desproporción en lo que al resultado del partido se refiere. Son históricas las eliminaciones de Real Madrid, Barcelona o Valencia a manos de Toledo, Novelda o Guadix, del mismo modo que también son históricas las victorias en las localidades mencionadas anteriormente. Para los primeros es el ridículo y para los segundos, la fiesta. El Mallorca y Héctor Cúper lo saben. En la entidad bermellona ya lamentaron caer la pasada temporada ante el Lanzarote y el argentino fue el protagonista de la historia Guadix-Valencia.
Para los equipos de Primera División estas eliminatorias a partido único en campo del club de inferior categoría son algo así como un estorbo injusto y la obligación de ganar es comparable al ridículo y al fracaso que supone caer eliminados aunque sea en la tanda de penaltis. Cúper perdió una final de Copa con el Mallorca, y el Mallorca ya sabe lo que es ganar el trofeo del KO, así que de cómo empiece hoy el torneo copero y de cómo sea el transcurrir por el campeonato liguero, determinaremos si la Copa interesa o no, pero no deberían tirarla porque el año que el Mallorca logró el título, empezó la competición ganado 0-1 en campo de la Gramenet de Segunda B en el descuento y luego pasó lo que pasó, que fue Campeón de Copa.




