La FEB, el conejo y la chistera

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La Selección española echó de menos en Serbia los 219 centímetros de Dueñas, también los 215 de Gasol. Echó de menos torres -y así me lo anticipó Mario Pesquera en el INEF antes de volar a Novi Sad- con las que combatir enemigos de postín. Al final, sin embargo, no caímos ante monstruos de cien pies sino ante el talento puro y duro de Nowitzki o Parker, veneno NBA exportado por nuestro basket FIBA. Después del amargo cuarto puesto, después de volver a casa y hacer un balance que resultó algo light, en la FEB miran ya con los ojos bien abiertos hacia el Eurobasket que organizamos de aquí a dos años en Alicante, Granada, Palma y Madrid. En la FEB están acostumbrados a ver las cosas desde arriba, desde la 8ª planta de su sede, desde la altura que nos dan las medallas a partir del Eurobasket 97.
En Serbia se truncó la racha y hay que apostar fuerte. José Luis Sáez quiere un faro para alumbrar el Eurobasket por el que tanto está trabajando. Suena raro que ahora queramos sacar un conejo de 2,21 de una chistera en la que hace apenas cinco meses -cuando el lío de los seleccionables- no entraba un extranjero ni doblado en mil pedazos. Pero Sinanovic hace tilín. Y la FEB cree en la magia.



