Objetivo: el móvil del presidente
La indisciplina de Adriano nace de su proximidad al dueño del club: Moratti. El crack brasileño tiene el móvil del presidente, y fue a él a quien llamó para pedirle permiso para quedarse un par de días más en Brasil y fumarse el partido con el Livorno. Se saltó el escalafón a la torera y no dio explicaciones a su entrenador, Mancini, ni a Facchetti, que hace las veces de presidente pero que en realidad es consejero dominical. Un amigo mío, entrenador y campeón de Europa de cuyo nombre no debo acordarme, me dijo un día que un futbolista con el número del móvil del presidente es más peligroso para la continuidad del técnico que dos derrotas en Champions. Si resulta que ese móvil llega incluso a los canteranos, aviados estamos. Cuando el presidente le da el móvil al jugador, y además le mola que le llame, es como cuando te lo da tu primer ligue. Ya sabes lo que hay. Los jugadores son fuera del campo exactamente igual que dentro. Estudian al contrario y le hacen el regate por donde más le duele. A los zurdo les atacan por la derecha y a los presidentes por el móvil. Al final: ¡Goooooooool!




