Como si el partido fuera de 7 minutos
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Recuerdo como lección de táctica y estrategia los siete minutos que planteó Luxa en aquél partido reanudado ante la Real Sociedad. Fueron como si al Madrid le persiguiera el diablo, como si el Bernabéu se fuera a incendiar y había que meter un gol ya, ya mismo. ¿Y cómo? Pues dando pocos pases muertos y poniendo el balón en el área de la Real, ya fuera por arriba en busca de Morientes o por abajo, para la carrera y el dribling de Ronaldo. Y ocurrió el milagro: Ronie burló a Labaca, penalti y partido remontado. Pues bien, viene a cuento esto para orientar sobre lo que debería hacer hoy España en San Marino para marcar cinco o más goles y esperar el milagro. El objetivo es viable por la debilidad del enemigo, pero hay que hacerlo bien: hay que jugar en área rival.
Luis opta por repetir el modelo que le valió en Bruselas, sin extremos y con cuadrado mágico. Es la fórmula de Luxa. Ahora los jugadores tienen que responder a la exigencia del partido. Deben sacrificarse en algo tan molesto como es perseguir el balón, robarlo cuanto antes mejor y llevarlo hasta el área de San Marino. Ya sea por bajo con las paredes de De la Peña con Raúl, Torres y Reyes o buscando los remates de Villa y del propio Torres. El porcentaje de posesión de balón debe resultar abrumador y las ocasiones de gol interminables. El objetivo de marcar un mínimo de cinco goles debe acelerar la conciencia de los jugadores y multiplicar su compromiso de ir a la guerra que proponga San Marino. Como si el partido durase siete minutos...



