Lo de la FEF es una vergüenza

Estoy plenamente convencido de que si Javier Acuña fuera jugador del Barcelona, no sólo ya habría debutado, sino que encima sería internacional con Luis Aragonés. Pero, claro, el Cádiz es un equipo modesto y Antonio Muñoz no le hace la pelota a Villar y a su cada vez más errada Federación Española de Fútbol (FEF).
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Conviene aclarar que el caso del paraguayo no tiene nada que ver con el de Messi, aunque los movimientos subterráneos del ente federativo hacen de su resolución una comparación absolutamente bochornosa. En efecto, el argentino vino a España con 12 años y la Ley permite que juegue como asimilado (sin ocupar plaza de extranjero pese a serlo) con cinco años de residencia en nuestro país. Como al Barcelona se le olvidó presentar la documentación, se ha sacado de la manga una nacionalización express. Ya me gustaría que con el Cádiz se hubiera preocupado igual, pero pasan, porque en el cortijo federativo sólo caben Joan Laporta y el Athletic de Bilbao.
El resto podría jugar tranquilamente en la Liga portuguesa. Lo de la FEF y la FIFA, con este equipo amarillo y español es vomitivo. Acuña debe jugar ya y el mundo debe saber que los organismos que nos representan pasan de poner la mano en el fuego por los clubes que, en definitiva, son la razón de su millonaria existencia. Pero Muñoz y su Cádiz son gente luchadora y no permitirán que este atropello suponga la perdición de un menor al que esa FIFA dice proteger. ¡País!



