Yo digo Pedro Luis Ferrer

A Megía se le amontonó el descaro

Pedro Luis Ferrer
Delegado de Aragón
Delegado en Aragón de Diario AS desde 2004. Licenciado en Ciencias de la Información-Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.
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Al Real Zaragoza le atracaron anoche en el Camp Nou con la peor zafiedad del mundo. El Barça estaba muerto con los dos goles de los hermanos Milito (dos Milito siempre mejor que uno), pero Megía Dávila acudió presto al rescate para impedir que el botín se escapara de casa. Se inventó un penalti de Toledo a Van Bommel y consumó su alevosía expulsando al paraguayo. Se trataba de meter al Barcelona en el partido como fuera, dotarle a toda prisa de armas suficientes para salvar al menos un empate en el cuarto de hora final. Nada que no hayamos visto ya en los últimos años.

Sí, el Barça es un equipo magnífico, un equipo que contagia alegría, pero juega siempre a favor de corriente, con toda la ayuda del mundo. Unas veces esa mano es sutil, otras está cargada de descaro. Y a Megía Dávila se le amontonó ayer el descaro. Hizo lo justo y necesario para que el Zaragoza no ganara. Y se dijo: "Misión cumplida". Por lo visto, el Barça tiene ahora más árbitros de cámara que nunca. Y la cuenta no para de crecer. Todos quieren apuntarse, porque los beneficios son indudables. Ni fue penalti ni expulsión, pero el Zaragoza sólo le importa a los zaragocistas. A nadie más.

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