El chorrillo del Manneken Pis
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Uno de los símbolos de Bruselas es el Manneken Pis, la estatuilla de un niño pequeño que, chorrilla en mano zurda y diestra en jarras, hace honor a su apellido y micciona al que pasa por debajo. No sé yo en qué estaría pensando su creador, el escultor Jerome Duquesnoi, cuando dio forma al chaval de bronce en el año 1619, pero esperemos que no fuera en el Bélgica-España de la próxima semana. Sería terrible.
La verdad es que Bélgica ha pasado a España por el chorrillo del Manneken Pis cada vez que ha tenido ocasión. La más dolorosa, en el Mundial de México, en 1986. Juan Señor, aquél 22 de junio, consiguió empatar un partido que teníamos perdido. Fuimos a la prórroga y más tarde a los penaltis, donde caímos por la mala suerte de Zubizarreta y el fallo de Eloy. Pero esa Bélgica de entonces (con Vercauteren, Scifo, De Mol, Grun, Claesen o Van der Elst) no es el equipo de hoy, una selección que ya se quedó fuera de la Eurocopa de Portugal. España se va a jugar una plaza para el Mundial frente a un equipo casi de niños, niños como el Manneken Pis que, si te pones a tiro, te riegan con el apellido.




