Fotografías para corregir los errores...

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La cabina informática de Mendizorroza se debió quedar ayer sin electricidad en la segunda parte. El Alavés tiene, desde hace un mes, un novedoso sistema de envío de fotografías por ordenador desde la grada hasta el banquillo de Piterman. Durante el partido, un par de técnicos sacan fotos de los córners, jugadas de estrategia o de la colocación de los jugadores. Las fotos se envían a un ordenador que hay en el banquillo, donde los técnicos las estudian y, si lo ven pertinente, las pasan a papel. Cuando la situación lo permite, hablan con un futbolista en la banda y le muestran las instantáneas para que se percate, por ejemplo, de su mala colocación en un saque de esquina.
En los descansos, el vestuario parece una exposición de arte gráfico, como si, a través de las imágenes, Piterman tratara de corregir a sus jugadores. Dicho esto, queda claro que el conjunto vitoriano ayer estuvo muy ordenado en la primera parte e incluso pudo adelantarse en el marcador. El Alavés hizo bien las coberturas, cerró las bandas y trabajó con criterio. Las fotos, por lo tanto, sólo captaron virtudes. Pero los problemas de la segunda mitad parecen demostrar que se fue la luz en la cabina. Especialmente tras el primer gol de Ronaldo, todo un mazazo.



