¡Campeones, campeones, hip... oé oé!
Los programas de fidelización, casi siempre, exigen un desembolso económico, tienen mucho riesgo y poca gracia. Te regalan (entre comillas porque te quedas sin los intereses) una parrilla si metes 8.300 euros durante cuatro meses. Generalmente, si es que tienes esa pasta, te hace falta recuperarla antes de que cumpla el plazo, y no te dejan. Luego de pasarlas canutas te dan la plancha, y resulta que te das cuenta de que lo que de verdad te gusta de los filetes es la salsa. Pa mojar pan. Los grandes clubes europeos, el Manchester United, primero, y el Real Madrid, después, pusieron en práctica estos planes de fidelización. Fue una innovación en el fútbol. En el Man'U, por ejemplo, te regalan un vaso con el escudo del club cuando cumples cinco años de pagano. En el Madrid te mandan por tu cumple una foto firmada de un jugador, generalmente y por si acaso de Roberto Carlos, que es inmortal. Pero lo de la cerveza que nos llega de Alemania es un pelotazo como lo fue en su día el anuncio de la ONCE. Eso de la cervecita, rubita, fresquita, que diría Pepe Domingo, es innovador, popular y divertido. Anoche llamaron unos colegas de La Elipa, que querían jugar contra el Bayern.




