El día que dijo "non" en Londres
En tres temporadas he entrevistado a Lendoiro cinco veces. Al final, o le culpas de la muerte de Kennedy o caes atrapado por el síndrome de Estocolmo. Porque Lendoiro no te deja nunca indiferente. En esta ocasión, las circunstancias me invitaban a pensar que le encontraría más apagado, decaído. Nada más lejos de la realidad. Lendoiro sigue reinventándose y ya van dieciocho años.
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El pasado mes de marzo se me ocurrió irme de vacaciones a Londres con mi pareja y mi futuro hijo. Mira que hay sitios, pero elegimos Londres. Y allí precisamente se marchó esos días Lendoiro, que sólo había salido de España para ir a fichar a Bebeto a Brasil. Fue a tantear el interés de los inversores rusos y británicos. Se pueden imaginar mis vacaciones: alternaba románticos paseos por High Park con guardias a la puerta de su hotel, compras en Portobello Road con visitas a los cibercafés para mandar la crónica... Un desastre (perdón Cris). Allí Lendoiro recibió una oferta de un grupo inversor para hacerse cargo de la ampliación de capital (60 millones de euros). En la propuesta se contemplaba que él sería el gestor durante cinco años y luego haría mutis por el foro. Fue rechazada. Nunca lo admitirá, pero la oferta existió.
Dos conclusiones. Primera: Tenemos Lendoiro para rato. Ahora regresará a la política, pero seguirá al mando del Depor. Guste o no, es lo que hay. Es innegociable. Segunda: La próxima vez me voy de vacaciones a... Mejor elige mi mujer o Rodrigo (que está al caer).



