El miedo se debe quedar en la caseta
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Por fin coincido con Bianchi: ya vale de equivocaciones y de experimentos absurdos. El Virrey ha demostrado su categoría y durante la semana espero que se haya visto vídeos de la locura que son los Atlético-Barcelona. Habrá llegado a una conclusión clara. Si los rojiblancos juegan sin miedo y se olvidan de anular al rival, el Barcelona sufre. Por el contrario, si la pizarra está marcada en función de los hombres claves azulgrana: 2 fijo en la Quiniela. Bianchi va a tener a su equipo de gala, a un Calderón a reventar y a una afición que espera la remontada. Por lo tanto no valen excusas. Hay que salir a ganar y que sea Rijkaard el que tenga pesadillas de cómo anular la velocidad de Petrov, el instinto de Kezman, las genialidades del Niño y el batallar de Maxi.
La medicina atlética tiene que ser olvidarse de cómo tapar a Deco, de cómo asfixiar a Ronaldinho, de cómo no dejarle pensar a Xavi o evitar el oportunismo de Etoo. El Atlético se ha hecho grande cuando ha mirado cara a cara a todos sus adversarios y nunca ha dado el paso atrás. Que tenga seguro Bianchi y su gente que el jugador número doce no les va a fallar y que esta temporada, más que nunca, están superilusionados porque les toque el premio gordo del buen fútbol y los títulos. Aunque sea el campeón, este Atlético es mucho Atlético.




