Árbitros, la historia de siempre

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Empezamos bien. Lizondo Cortés le hizo el primer trajecito arbitral al Málaga. Me temo que no será el último. Me parece inadmisible que ni él, ni sus árbitros asistentes vieran el escandaloso penalti que Lopo le hizo a Salva. Pero el ejemplo de que el arbitraje en España no está nada bien (está fatal) lo entresacamos en el siguiente análisis. Primero, máxima pena escamoteada que valía por un 1-0 (la historia sería bien diferente); segundo: pita un penalti a favor con 0-2 para quedar bien y, lo que es peor, corta una posible y tardía reacción malaguista señalando otro increíble penalti en contra. Como lo detiene Arnau, no prolonga el muchísimo tiempo que perdió el Espanyol. Así es como se hace daño a un equipo que salió derrotado cuando lo que mereció es ganar y además por goleada. Al Málaga le deben tres puntos. ¿Cuántos más le birlarán?
Dentro de lo dolorosa que es una derrota en casa, y sabiendo que Antonio Tapia habrá estudiado, errores arbitrales aparte, los fallos que hubo anteayer, nos vamos a quedar con lo positivo, que lo hubo. El equipo empieza a entender lo que le pide el entrenador, y los nuevos se van acoplando hasta el extremo de que ya hay quien pide que entren Anderson, Couñago y Antonio Hidalgo; además, se ha sobrepasado la barrera de los 20.000 abonados, lo que constituye un éxito muy a tener en cuenta y más en una Rosaleda en permanente estado de obras. La Liga no ha hecho más que comenzar y el baloncito es tan caprichoso que muchas veces arruina el trabajo bien hecho. Por ello debemos apostar por el Málaga. Hay entrenador, hay equipo y cada vez la aficiones menos madridista y más malaguista. En suma. El camino es el acertado. ¿O no? ¡País!



