La EPO es doping desde 1990
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La Agencia Mundial Antidopaje recela de Armstrong y hace bien. Ahora le toca pronunciarse a la Unión Ciclista Internacional después de que se desvelara la presencia de EPO en la orina del corredor correspondiente al Tour de 1999, el primero que ganó. Cabe adelantar que la muestra de esa orina ha permanecido congelada durante seis años a efectos de investigación, pues por aquel entonces los laboratorios aún no tenían desarrollado el sistema de detección de la EPO. Esto ha dado motivo a que algunas voces del ciclismo llegaran a asegurar que hasta el año 2000 no estaba prohibida la utilización de la EPO. De esta manera acentuaban su tesis en defensa del ciclista estadounidense.
Pues hay que aclarar que la EPO está prohibida desde 1990, cuando el COI, a la vista del fallecimiento de una docena de corredores holandeses por sobredosis de este fármaco, la incluyó en su lista de productos prohibidos. Al momento, las federaciones deportivas y los países miembros del COI hicieron suya esa ampliación y la EPO pasó a considerarse doping, aunque fuera indetectable en esos tiempos. Precisamente por ser invisible se abusó tanto de ella que el ciclismo tomó medidas en 1997 para evitar su uso incontrolado, e implantó los controles de sangre para prohibir competir a quienes superaran el 50% de hematocrito. Mas no por ello dejó de estar prohibida. Lo ha estado siempre.




