Duelo de colosos en el US Open
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El US Open cita a Nadal y Federer. Los dos mejores jugadores del mundo con diferencia. Ellos se reparten dos de los tres Grand Slam (Safin ganó en Australia) y los siete Masters Series que se llevan disputados este año. La suerte está repartida: un Grand Slam para cada uno; cuatro Masters Series para Federer, tres para Nadal. En cuatro de éstos no coincidieron, como si ambos se quisieran evitar. Nadal estuvo ausente en los de Indian Wells y Hamburgo; Federer, en los de Roma y Canadá. Ahora tienen que volverse a ver las caras. Como cabezas de serie números 1 y 2 sólo podrá ser en la final, donde Federer tiene justa fama de imbatible. Al menos desde el 14 de julio de 2003. Desde entonces no pierde una final.
Son ya 22 consecutivas las que lleva ganadas y eso, la verdad, impresiona. Pero, puestos a echar cuentas, el balance de Nadal en las finales también es demoledor. No hará tanto tiempo que pierde una (ante Federer en marzo después de cinco sets), pero de doce que ha disputado ha ganado diez. Un 83,3% de efectividad. Superior incluso a Federer, que en su vida ha jugado 39 finales y ganado 31. Un 79,4%. Esto revela que si Federer es capaz de mantener su concentración en el macht-ball que decide el torneo, a Nadal tampoco se le encoge el brazo. Cualquiera de los dos puede perder en las rondas intermedias, pero en una final... Una final Federer-Nadal en el US Open puede ser algo inolvidable.




