Sin Gravesen, en el equipo cabe Guti
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El debate sobre la composición del Madrid con Robinho no se ha resuelto, sino que se ha agravado en Cádiz. ¿Por qué? Porque Luxa decidió sacar del campo a Gravesen (con una tarjeta y un día de rendimiento disparatado) y juntar a Beckham y Baptista en una especie de doble pivote de creación. Y curiosamente el Real Madrid pareció mucho más agresivo, más equipazo por explicarlo de alguna manera. Por delante se situaron Zidane y Raúl, prácticamente a la par, y otra doble pareja aún más arriba con Robinho y Ronaldo. Casi nada la artillería.
Seguro que en un frío análisis táctico, este dibujo es descompensado, asimétrico y castiga a dos jugadores, Becks y Baptista, a reubicarse en puestos que les son bastante ajenos. Incluso genera situaciones de peligro, porque hay seis jugadores blancos de carácter ofensivo. Pero, los hechos son los hechos, y cuando el Madrid pareció un equipo espectacular fue exactamente cuando trasladó la pelota con rapidez, cuando no entorpeció Gravesen las transiciones de defensa a ataque y cuando Zidane encontró socios cercanos para sus fechorías. Especialmente, cuando Robinho dio soluciones a los pases, se ofreció y aterrorizó a la defensa del Cádiz, dejando más sitio al resto de Galácticos. Será porque el fútbol bonito es el de ataque, el que suele gustar al espectador y no a los entrenadores, lo cierto es que el Madrid remontó y gustó en esos veinticinco minutos finales. Luxa, por lo tanto, tiene que estudiar y valorar la formación de un once sin 'tapones' como Gravesen. La solución tiene un nombre: Guti.



