Calderón y Parker, un duelo NBA

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El duelo Parker-Calderón era un duelo NBA, qué más podíamos pedirle a una tarde de verano en la que la cita con los profesionales queda lejos, muy lejos. Queríamos ver cómo respondía Calderón frente a un base made in Europe que se ha ganado el respeto de la mejor liga del mundo. Tony vive días de vino y rosas al otro lado del Atlántico. Allí lleva cuatro años, allí ha ganado ya dos anillos de campeón con los Spurs de San Antonio. Este verano ha decidido volver a la selección francesa tras dos años sin enfundarse la tricolor. Dice que se ha dado cuenta de lo mucho que le quieren. Se ha dado cuenta de que Francia vive pegada al televisor para ver sus finales en la NBA, de que la camiseta negra y plata con el nueve a la espalda se vende como rosquillas por las calles de la República. Y por eso ha vuelto, "para devolver ese cariño". Calderón también quiere devolver el cariño al aficionado español, que lleva hablando maravillas de él de unos años a esta parte. Fue el mejor base nacional en la última Liga ACB y su talento sirvió de cebo a los ojeadores NBA que le siguieron los pasos, ya fuera en la Copa del Rey de Zaragoza o en la Final Four de Moscú.
Allí sólo chocó ante un Jasikevicius (entonces en el Maccabi, hoy día en Indiana) al que también deberá enfrentarse en los parquets USA. Ayer lo hizo con Parker. La cosa quedó en tablas (un triple in your face y una canasta con falta adicional sacada al rival, lo mejor del de Villanueva de la Serena). Hoy, segundo capítulo de su pulso particular y a partir de noviembre, el resto de la película. El duelo Parker-Calderón de ayer fue un duelo NBA. Lástima que ESPN no retransmitiera el partido en lugar de esta TVE que con tanta repetición nos quita las ganas de ver baloncesto.



