Yo digo Alejandro Delmás

Los goles de Oliveira y el gol de Kapel

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
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Lo advirtieron veteranos profetas cuando surgió el conflicto con Oliveira, por los asuntillos de las empresas de imagen:"Hay que ser listos, no nos metamos con el futbolista, que es el que después mete los goles, y al final, las culpas son para nosotros". Enhorabuena al maestro, más de treinta años de profesión le contemplan, aunque derrame la sabiduría y los euros a escondidas y con cuentagotas. Pues aquí ha llegado Oliveira para clasificar al Real Betis Balompié y darle la razón a Su Alteza Serenísima Alberto de Mónaco, quien ya anunció que lo tenían difícil, porque en este Betis había que temer tela del telón a Joaquín... y a Oliveira. Este príncipe ha debido coleccionar muchos cromitos, y no de la NBA.

Irónica y afortunadamente, los goles de Oliveira colocan al Betis ante el fuego de un rival bastante más temible que la AS Mónaco. A usted, dilecto lector, el nombre de Gerhard Kapel le puede sonar a centrocampista de la Bundesliga, como del Werder Bremen. Para el Betis, Kapel es algo peor. Es el delegado de la UEFA que inspeccionó el estadio de Heliópolis para buscar las cosquillas hasta a ese letrero imperial que dice Manuel Ruiz de Lopera. Para el Betis, en estos momentos, Kapel es casi como ese Franz Fischler, el comisario comunitario que cíclicamente torpedea la agricultura española. Del informe de Kapel depende que el Betis tenga que irse a jugar la Champions en el desocupado y desubicado Estadio Olímpico cartujano, a medio término de Santiponce, en el punto cardinal más opuesto al glorioso sol de Heliópolis. "Ésta no es la misma luna de Sevilla", decía en Perú el gran Maera, peón de confianza de Juan Belmonte. Esa no sería la luna de Heliópolis, maestro Kapel.

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