Apartarle del equipo es un error

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Manolín Bueno fue suplente, durante 13 años, de Paco Gento en el Real Madrid y todos los años recibía una oferta para fichar por el Barcelona. Pero Santiago Bernabéu, que era mucho más que un presidente, para impedir que se reforzara el eterno rival, recurría al 'derecho de retención', que permitía a un club renovar unilateralmente un contrato por un año con el 10% de aumento. Los futbolistas eran unos esclavos. Eso se abolió y, con las conquistas obtenidas gracias a la eficacia de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), los jugadores se han convertido en los verdaderos dueños de su destino. Por eso Duda ha frenado su traspaso del Málaga a la Real Sociedad pese a que había acuerdo entre clubes, privando a la entidad costasoleña de tres millones de euros que le hubieran venido de maravilla. Y en 2006 quedará en libertad.
Entendiendo el malestar de la entidad con el jugador por privarle de tan necesario ingreso, su reacción no puede ser apartarle, negarle el derecho a ejercer su profesión y dejar a Antonio Tapia sin el concurso de su mejor pasador sabiendo que el equipo no está sobrado de jugadores solventes que desempeñen este rol. Creo que la dirección general, e intuyo que la deportiva, buscan con esta medida de fuerza ejercer la suficiente presión para que el portugués rebaje sus pretensiones. No es la manera más adecuada de hacerlo. Pero vuelvo al principio. Manolín Bueno, si jugase hoy, sería millonario en el Camp Nou y Duda, en el legendario Real Madrid 'ye ye', no pasaría de ser un extremo mal pagado y sin perspectivas. Hoy los clubes lo tienen más difícil. Los peloteros son los indiscutibles reyes del manbo y tienen la sartén por el mango. Son como 'misses'. ¡País!



