Un COE poco democrático
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Alejandro Blanco, presidente de la Federación Española de Judo, presentó ayer los avales para ser candidato a la presidencia del Comité Olímpico Español (COE). Se convierte así en el segundo candidato, tras los avales presentados la semana pasada por Mercedes Coghen, vicepresidenta de la Federación Española de Hockey. Y ya no habrá más candidaturas. Las elecciones se celebrarán entre Coghen y Blanco. Si quisiera presentarse un tercer candidato ya no podría. No quedan avales. Coghen presentó seis de las federaciones olímpicas y Blanco, veintidós. Como las federaciones olímpicas son veintiocho, ya ninguna puede avalar a otro candidato que quisiera presentarse.
Este sistema no parece muy democrático. Si un solo candidato acaparase los avales de al menos 23 federaciones olímpicas (ése fue el intento de Blanco, que es el presidente de todas ellas) se aseguraría la presidencia sin necesidad de elecciones. ¿Qué pintan entonces los restantes 84 miembros del COE? En este caso, poco. Les metieron un gol cuando se modificaron los estatutos y se aprobó que las federaciones olímpicas sólo podrían dar su aval a un candidato. Nadie se dio cuenta de que esto supondría la posibilidad de que un futuro presidente pudiera serlo por aclamación. Hemos estado a punto de ello. Un solo aval más que hubiera presentado ayer Blanco y hoy ya sería presidente del COE sin votación.




