El dilema del Virrey

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La pregunta que cabe hacerse ahora es cuál de los dos jugadores que están jugando en el centro del campo se queda fuera: Luccin o Gabi. Hay opiniones para todos los gustos. Bianchi dice públicamente que está encantado con los dos, pero me cuentan que de vestuario para adentro las cosas se ven de manera diferente. Que al técnico le gusta Gabi, pero que tarda en dar ese pase para buscar a Petrov o Maxi en las bandas. No sería por el partido frente al Sporting luso, donde el canterano dio un buen recital de pases de gol ante una defensa adelantada. Luccin ha sido uno de los mejores en esta pretemporada. Ha recuperado balones, los ha jugado y, además, ha marcado goles, algo impensable para él el año pasado.
Amí, particularmente, me encanta el francés. Y tampoco sería lógico quitar ahora a Gabi, un jugador que poco a poco va a más. Si llega Mascherano le pone en un dilema serio a Bianchi. Del centrocampista argentino todo el mundo habla maravillas. Que en un movimiento se quita de encima la presión del rival. Lo dicen todos los entendidos del fútbol y es complicado que todos se equivoquen a la vez. Pero el argentino deberá pelear por un sitio, porque se está viendo al mejor Luccin de rojiblanco y porque Toni Muñoz (que se está moviendo bien a la caza de cracks) ha pregonado hasta la saciedad que quiere gente de la cantera en el primer equipo y Gabi es atlético y está rindiendo bien. El primer dilema está servido: ¿quién sobra en la medular?



