Competición es selección
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Es una quimera pensar que España pueda competir no ya con EE UU, sino incluso con Francia e Inglaterra en algún plano de igualdad. Por muchas razones, procedentes del esclavismo y de una brutal selección natural o antinatural, la raza blanca tiene perdida la batalla atlética desde hace tiempo con los afroamericanos de EE UU o del Caribe, y con los africanos del Valle del Rift y del Magreb. Francia e Inglaterra (en su redención, Radcliffe es una excepción) ganan sus medallas con atletas de las Indias Occidentales, las Antillas o cuyas familias tienen raíz directa en Senegal y Argelia: Doucouré, Baala... y hasta ahí no puede llegar España, que encima sufre el cerco africano (la famosa marea, en palabras de Odriozola) en sus pruebas más queridas, las de medio y gran fondo. Después se deslizan rumores, pero el atletismo es fácil: gana quien corre, lanza o salta más. El resto, rumores.
Y, ¿qué pasa en EE UU? También fácil: muchísima cantera natural y un bárbaro sistema no ya de selección, sino de competición, que enfrenta y estimula a los mejores talentos, tanto en los Campeonatos Universitarios de la NCAA, como en los Campeonatos de EE UU- trials de selección. Ahí se cincelan rivalidades y estímulos. Así surgieron Gatlin, Wariner, Spearmon, las generaciones anteriores y las que vendrán. Wariner dice que "en cinco años" puede batir el récord de Johnson en 400 lisos: 43.18. A ver cómo compite España con todo esto. ¿Con rumores...?




