Para el recuerdo
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Fue la primera vez que se enfrentaron Andre y Rafa. Puede ser la primera y la última. En todo caso, no habrá muchas más ocasiones para que Agassi y Nadal crucen golpes. El último superviviente de la generación dorada de los 80, aquel joven punk de melena con destellos de neón que fastidiaba (con su derecha e irreverencia) a McEnroe, Lendl y Connors, está en la rampa de salida. Tras su derrota en Roland Garros ante Nieminen, el rumor era que, a los 35 años, Agassi podría dejar el tenis tras concluir el US Open, como hizo Sampras en 2002. Pero luego vienen los torneos del veranito en EE UU, pista dura, partidos a tres sets... y juega bien: quiere seguir. Hasta que llegó Nadal: 16 años más joven. Podrían ser el padre y el hijo.
El hijo? Rafa Nadal es un tren expreso lanzado a toda máquina. Lleva diez finales en 2005. Sólo perdió una, la famosa de Miami con Roger Federer: la típica pista dura estadounidense, donde el calor hace estragos de rapidez con las bolas. Pero no es Wimbledon, donde la hierba rebaja y reduce el efecto liftado de la bola de Nadal. Aquella derrota de Wimbledon ante Muller fue la última de Nadal: ya encadena dieciseis triunfos consecutivos. En la pista dura de Montreal, Andre, campeón en 1992, 1994 y 1995, perdió por primera vez una final. Ante Nadal, claro. Sin el corte por lluvia, el partido sólo habría durado dos sets. "El pasado nunca gana cuando se cruza en el camino del futuro", escribió John McEnroe. ¿Lo ha leído, maestro Agassi...?




