Algo parece que está cambiando

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Durante la primera época de Joaquín Peiró, los fichajes del Málaga venían canalizados por la empresa Bahía Producciones. Martín Petón, Carlos Rincón y Alejandro Camaño se encargaban de traer buenos jugadores con capacidad para culminar el sueño el ascenso. Se dio la curiosa circunstancia de que quienes más rindieron fueron los que pidió Peiró: De los Santos, Ruano, Rufete o Catanha, en tanto que el resto, colocados por 'el grupo' (Lekovic, Popovic, Milijas, Brahim o Rodrigao) pasaron sin pena ni gloria. De los 16 futbolistas que vinieron ese año 1998, Peiró conocía a muy poquitos. Nada más verles entrenar durante aquella pretemporada en el hotel Atalaya Park de Estepona, se dio cuenta de quien valía y quién, con perdón, era 'morrallita' Y así se forjaron los albores de lo que hoy es un Málaga consolidado y en Primera División.
Pero la economía empezó a ahogar. Los tremendos esfuerzos hechos para salir de Segunda B pasaron factura. Peiró pidió durante tres años seguidos a Samuel Etoo, después el Tenerife exigió por Lussenhoff seis millones de euros, y se buscó una alternativa similar. Se fichó a Litos por la mitad. Después quiso a Mista y tampoco era posible. La excepción fue anterior. Cuando el Málaga depositó en la Liga Profesional ocho millones de euros por Munitis. Este no quiso ir a Costa del Sol. Era Puche el presidente. Teniendo en cuenta que a Juande no se le atendió ninguna de sus peticiones (Carew, Torrado o Larsson), es novedoso ver que el club trata de complacer a Antonio Tapia no fichando a David Sánchez (se ha ido al Albacete) ni a Coelho) y afrontando un esfuerzo por De los Santos que está a punto de culminar. Algo parece cambiar. Y muy radicalmente. ¡País!



