Vendió muy a su pesar

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En su año del Centenario, el Sevilla no ha tenido más remedio que traspasar a Julio Baptista. O eso, o asumir una posible marcha al extranjero el 30 de junio de 2006, por cuatro perras y con el añadido de tener a una posible 'estrellita cabreada' por no permitirle un cambio de aires, una bomba dentro del vestuario. Dentro de lo malo, Del Nido ha hecho un negocio redondo vendiendo a la Bestia por doce veces más de lo que pagó (2.1 millones de euros) al Sao Paulo hace sólo un par de años. Ahora bien, pongamos otro caso distinto en cuestión, ¿Aceptará el sevillismo, de buen grado que se marche también Sergio Ramos? Igual que con Baptista ha sido condescendiente, con el canterano podría armarse el belén.
Pero al Sevilla ya le pasó otras veces. Históricamente no le quedó más remedio que aceptar la marcha de Gallego, Zamorano, Simeone, Suker, Paco Buyo o Nando, porque sus prestaciones económicas no son las del Real Madrid, Atlético o Barcelona. Por eso ha cambiado a Esteban (vendido por 300.00 euros) por Palop (vino gratis). Y con esta filosofía de comprar barato para luego vender a lo grande, se ha traido a Maresca por 3 millones de euros, a Luis Fabiano por 4,5 y busca tres refuerzos más para la próxima temporada. En su 100 cumpleaños, el Sevilla deberá competir siendo el Sevilla de siempre. Comprando con imaginación y vendiendo con inteligencia... aunque sea a su pesar. ¡País!



