España domina en el maratón
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M artín Fiz tiró y tiró en los 5.000 metros de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, pero galgos más rápidos que él le dejaron fuera de la final en los metros decisivos. En ese momento decidió que había llegado la hora de hacerse maratoniano. En 1993 ganó en Helsinki en la carrera popular, un simple test que resultó positivo. En 1994 se proclamó campeón europeo, allí mismo, con Diego García y Alberto Juzdado plata y bronce. En 1995 ganó el Mundial de Góteborg y con él España inició una serie de tres títulos consecutivos, porque Abel Antón venció entre Marathon y Atenas en 1997 (con Fiz segundo) y el propio Abel ganó apoteósicamente en Sevilla 1999. En París 2003, Julio Rey añadió una plata a ese brillante historial español en los 42.195 metros.
N ingún otro país tiene tres títulos mundiales, ni cinco medallas, ni un atleta que ha ganado dos veces (Antón), ni otro que ha sido finalista en tres ocasiones (Fiz). ¿A qué se debe el éxito? A que los mejores corredores de 10.000 supieron subir de distancia a tiempo, ambiciosamente, dispuestos a machacarse en una prueba que es casi inhumana. Renunciando a lo más fácil y apostando por lo más difícil. Ese es el camino que le espera a Juan Carlos de la Ossa, que por su forma de correr y por su capacidad de entrenamiento puede estar llamado a grandes cosas.




