...y el pibe de don Osvaldo soñó un gol
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Ocurrió una fría noche de junio de 1999. Un día antes del Día del Padre. El hijo de don Osvaldo se despertó feliz. Aquella mañana, Fabricio salió de su casa en Villa del Parque recordando que había soñado que debutaba en Primera y Boca ganaba con un gol suyo de cabeza. Horas después, aquel sueño se convertía en realidad. El hijo de don Osvaldo, central eterno que defendió la camiseta de Racing de Córdoba, Vélez, Argentinos, Talleres y el Independiente colombiano, regaló a su emocionado padre la camiseta y las botas de su debut en Primera. Mamá Silvia no podía esconder las lágrimas de felicidad de su cara y su hermana Sabrina, 13 años por aquel entonces, asistía al desfile de fotográfos y periodistas que asaltaron su casa aquel domingo.
Años después Fabricio es un veterano de 23 años. Un tipo con la madurez de una persona de 30 y la experiencia que le da haber convivido en los vestuarios de Boca y Milán. Esculpido como central por Roberto Mouzo, Fabricio nació futbolísticamente en el Club Social Parque. Ramón Madoni fue su primer DT y todo apunta a que ahora será el nuevo Pablo Alfaro de Joaquín Caparrós. El jefe de sus pretorianos, el caudillo blanquiazul. Tiene carisma y eso que Caparrós llama "cultura futbolística". La heredó de don Osvaldo, su mayor crítico. Así empezó todo. Con un sueño.



