Yo digo Juan Mora

La sincro salva el medallero

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

Noticias relacionadas

No caen las medallas en natación, pero seguimos apareciendo en el medallero gracias al botín que lograron nuestras nadadoras de sincronizada. Es curioso. Hubo un tiempo en el que, aún estando lejos de los podios, creímos que siempre nos resultaría más fácil ganar alguna medalla en las carreras que en la sincro. Nos dicen hace veinte años que iba a ser al revés y nos da un patatús. Nadar, todo el mundo nada. Hacerlo más deprisa que el de al lado será cuestión de entrenar. Al fin y al cabo en la natación no parece que la raza influya mucho, al contrario que en algunas pruebas del atletismo, y hasta no cabría descartar tener un campeón en los 100 metros libres. Pero ¡ah! la natación sincronizada era punto y aparte.

La sincronizada representaba la excelencia, el acabóse de la perfección, algo sólo al alcance de aquellos países capaces de poner a las niñas a repetir sistemáticamente movimientos hasta decir basta. Y nuestro deporte nada tenía que ver con el que se practicaba en la extinta URSS ni en los países de su órbita, en cuyas escuelas se aplicaba la más estricta disciplina para gloria de sus gobernantes cada vez que sonaba el himno en unos Mundiales o unos Juegos Olímpicos. Pero ahora resulta que las tornas han cambiado. Ahí están, casi solitas ellas, las medallas de la sincro. Gracias al talento y a la perseverancia de Ana Tarrés y sus chicas. ¡Ay, si nuestros nadadores fueran capaces de entrenarse con el mismo empeño...!

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta puedes leer este artículo. Es gratis
Gracias por leer

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados