Yo digo Ángel Cruz

El regreso de José Marín

Ángel Cruz
Redacción de AS
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El 12 de agosto de 1983 José Marín ganó en Helsinki la primera medalla del atletismo español en unos Mundiales, que fue de plata y en los 50 kilómetros marcha. Y no fue de oro, porque en su camino se interpuso un andarín alemán oriental llamado Ronald Weigel, que años después sufrió un trasplante de corazón, lo que no le impidió, posteriormente, terminar el maratón de Nueva York. Eso sí, rodeado de médicos estudiosos. Unos días antes de aquella plata, Marín había perdido el tercer puesto porque un apretujón intestinal le obligó a parar en el retrete. Segundos perdidos, bronce que voló. Así son las cosas. A veces, te pasas media vida entrenándote para que luego todo dependa de situaciones semejantes.

Aquellos eran los primeros Mundiales y Marín era el marchador más completo del orbe. Peleón, bueno técnicamente, inteligente... Luego la edad le echó del atletismo activo, pero por entonces ya se había convertido en un estudioso de la marcha. Ahora vuelve como entrenador al lugar de sus éxitos, a estos décimos Mundiales que se celebran en Helsinki, el mismo lugar en que arrancaron. Sentirá nostalgia, seguro. Debemos agradecerle que haya sabido inculcar a sus discípulos (con alguno de los cuales ha salido casi a tortas) el amor a la marcha. Y es que para hablar con José Marin hay que ponerse de pie.

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