Un adiós que estaba cantado

Noticias relacionadas
El adiós de Luciano Galletti estaba cantado desde que el presidente del Real Zaragoza, Alfonso Soláns, comentó en público hace un mes que su venta al Atlético de Madrid se imponía como la solución más lógica ante la firme negativa del argentino a aceptar la oferta para su renovación. El Zaragoza, algo forzado por las circunstancias (léase el notable incremento salarial para Milito), hizo el martes una última intentona, solicitándole al Hueso un gesto de cariño a los colores y de comprensión con la delicada situación económica del club. Pero su venta al Atlético estaba siempre como telón de fondo. El Atlético enfrió estratégicamente su interés por Galletti hace unas semanas, pero no rompió nunca el contacto con el entorno del jugador, acaso buscando el momento más propicio para reaparecer en escena. Y ese instante ha llegado con la marcha de Gronkjaer a la Bundesliga. Las piezas han terminado encajando y los pronósticos se han cumplido. La regla de tres es sencilla: el Zaragoza, diga lo que diga, quería vender a Galletti, el Atlético deseaba comprarlo y el futbolista va a poder ganar en el Calderón el salario que quería.
El Atlético gana a un internacional argentino, con lo que eso significa. Y gana también velocidad, porque El Hueso es una bala en la banda. Y el Zaragoza pierde en menos de dos meses a su tercer 'héroe de Montjuïc', tras Láinez, retirado a la fuerza por las lesiones, y Villa, traspasado al Valencia por 12 millones de euros. El hombre que acabó con los Galácticos se marcha al Calderón para poder jugar todos los domingos -su relación con Víctor no era precisamente la mejor- y para poder estar en el próximo Mundial de Alemania. Su gran sueño.



